Creo que siempre me mentí diciendo que la actriz sueca que interpretó a Lisbeth Salander (me
refiero a la versión original, no, a la copia americana) era una actriz de la
puta madre. Si bien es cierto que su papel es memorable, que el libro es una
gran novela y bla, bla bla ,en honor a la verdad, era tanto lo que me atrajo
esa personalidad que apuntaba mi fascinación hacia el trabajo actoral de ella.

La mujer complicada, la mujer difícil, la mujer de saldo, la mujer rotita…
todos conocemos algún caso. Todos hemos sido algún caso. Todos seremos nuevos
casos. Cuán fácilmente nos calzamos las cómodas zapatillas del malogrado
romántico, enamorado de mujer rara, malvada, introvertida, irascible, lesbiana,
insoportable… ¿Qué tiene la mujer complicada o deshecha que nos cautiva y
atrapa? La tarada, la minusválida sentimental, la freak , la terrorista más
buscada, la asesina de cachorritos… ¿Por qué nos gustan tanto? ¿Somos tan
boludos? ¿Se debe acaso al embrujo que ejerce la aberración? ¿Ejerce la
monstruosidad física o emocional un efecto sobre nuestro corazón y nuestras gónadas?
¿Es todo hombre un suicida emocional en potencia? ¿Por qué nos gusta tanto
complicarnos la vida y abrazarnos como monitos asustados a mujeres cuya carga
genética Darwin ha condenado a una evidente extinción?
Nosotros no tenemos las respuestas a estas preguntas porque nosotros no somos
sabios. Nosotros somos idiotas. Y hemos estado muchas veces donde vos
estás ahora y estaremos ahí de nuevo, con el soponcio del amor imposible, con
la rotura, con el suspirito.
Algunas teorías psicoanalíticas urbanas sugieren que la adicción a la mujer
difícil surge como vía de escape de los demonios propios. La obsesión
por la ecuación irresoluble de una mujer descacharrada o peligrosa es la
licencia perfecta para no enfocar nuestra propia miserable vida y enfrentarnos
a nuestras responsabilidades. Centrándonos en la romántica opereta de un amor
doloroso o imposible nos ahorramos el titánico esfuerzo de tener que
conducir nuestras propias y quebradas vidas. De tener que enfrentarnos a
la tarde de un domingo.
Es, en suma, el equivalente emocional a oler nuestros propios pedos: es
asqueroso y necio, pero entretiene, y además es un asco adictivo que nos
resulta conocido y cómodo.
Otras hipótesis igualmente nacidas de la imaginación masculina apuntan a
un posible deseo de redención, un delirio de grandeza y de auto
importancia mal camuflado, de paternalismo que te susurra al oído "vos
podés curarla, vos podés salvarla, vos podés ser 'The One'". Pero no. Vas
a ser, en relidad, el two, o el twentytwe three, o el eighty one. Porque 'The
One' fue, posiblemente, su papá.
Ninguna persona sensata se complicaría la vida con una mujer claramente
defectuosa. Pero nosotros no somos paladines de la sensatez. Así que si
decidiste complicarte la existencia con esa compañera de oficina que no va a
ninguna parte sin su “tirita” de Rivotril de 2 mg. o esa amiga de tu prima que
mueve los labios sin pronunciar palabra y se clava las uñas en las palmas de
las manos cuando cree que nadie la mira, acá te sugiero unos cuantos
modelitos femeninos, para que, si decidiste emprender el camino de la auto
inmolación romántica, al menos lo hagas con un poco de estilo....
ISABELLE HUPPERT EN "LA PIANISTE" ....
ZOOEY DESCHANEL EN "500 DAYS OF SUMMER"....
UMA THURMAN EN "PULP FICTION"....
DARYL HANNAH EN "KILL BILL 2"....
LOUISE FLETCHER EN "ONE FLEW OVER THE CUCKOO'S NEST"
GLENN CLOSE EN "FATAL ATTRACTION"
SHARON STONE EN "BASIC INSTINCT"
CHARLIZE THERON "MONSTER"